Semana de la Familia – Lunes: Originalidad de la Familia Cristiana

Cuando una comida pierde el sabor que la caracteriza deja de ser un manjar, una comida sabrosa. Se come pero no se disfruta, llena el estómago, pero no satisface al paladar. Así puede ser la vida nuestra. Cuando se pierde el amor, la alegría y la esperanza, la vida pierde su sabor. Se vive o sobrevive, pero la persona, la familia,  no es feliz, no se tiene el gusto por hacer las cosas y por servir. Con esta carga de tristeza y desánimo vamos por la vida trabajando, asumiendo decisiones, sacando adelante a la familia, educando a los hijos e hijas, resolviendo los problemas conyugales y buscamos consuelo en la fe.

 

Nos abruma contemplar que no solo es nuestra persona y familia. Nos damos cuenta que somos un pueblo herido por el rencor, la indiferencia, el individualismo y la dispersión. Además amenazado por personas e ideologías que promueven formas de vida contrarias a la ley natural y que provocan desconcierto y dudas.

 

La situación hace que descubramos que nos falta “algo”, ese ingrediente que dé a la vida el sabor perdido y que permita vivirla con alegría, ánimo y esperanza. El mundo necesita a Dios, Él es quien nos hace falta. El mundo y la familia, están necesitados de escuchar a Dios y vivir sus enseñanzas, que son aceptadas, no solo como ideas, sino en la intimidad de la experiencia personal con Él. Quien ha experimentado el amor de Dios sabe que sus enseñanzas son bien para la persona, la familia y la comunidad. La paz y la alegría que el mundo necesita solo las puede dar Dios.

 

La garantía de la forma de obrar de Dios la tenemos en las innumerables personas y familias que en medio de la situación actual viven su fe con alegría y fidelidad. La fe las fortalece y anima, no solo a responder con lo mejor de ellas a las responsabilidades de la vida, sino también a servir, promover el respeto a la vida, al matrimonio y a la familia, trabajar por la comunidad. La fe hace a las personas y familias ser signo de esperanza.

 

En el día uno, comentaremos la Originalidad de la Familia Cristiana. Dios continúa mostrándonos su amor misericordioso en muchas cosas: la vida, la esperanza, y los esfuerzos que la Iglesia hace por promover el matrimonio y la vida en el sínodo, el Encuentro Mundial de la familia, etc. Familia, redescubre lo propio y específico de la familia cristiana: Fe, educa por amor, hacen comunidad, aman la vida (animan, promueven y defienden). ¡Participa a las actividades con motivo de la Semana de la Familia en tu comunidad!